COMUNICACIÓN DESDE LA CONCEPCIÓN
Es indudable que
la comunicación en su contexto general, pero aplicada al ser humano, queda
establecida desde el preciso momento de la concepción, en el cual, la madre
establece una relación espontanea, orgánica, mental y espiritual con el nuevo
ser, es desde allí que empieza, según el consenso de los científicos, una transferencia
integral.
Este proceso natural podría definir en el desarrollo del ser, las
cualidades comunicativas del individuo, aunque no necesariamente, pues hay que
considerar que el entorno de desarrollo en su crecimiento, influirá de gran
manera, pudiendo provocar giros inesperados en su personalidad, temperamento y
carácter, así como sus principios y valores, etc.
Por eso es tan importante el
proceso de la comunicación asertiva, que desde el inicio de la formación
embrionaria, se debe mantener con los hijos. Por supuesto que no es tarea de
comunicación exclusiva de la madre como gestadora de la nueva criatura, sino
también involucra y exige de manera directa la participación del padre en todo
su contexto, ya que generalmente a mayor estimulación mejor desempeño del
proceso de gestación.
Aunque esto no
significa que todos los seres estimulados positivamente, desde su período de
gestación hasta su nacimiento y de allí en lo futuro, llegarán a ser excelentes
comunicadores, pero si influirá en que su nivel de comunicación sea mejor.
Desde 1874 cuando
el científico alemán Carl Wernicke (1848-1905) y el francés Paul Pierre Broca
(1828-1880) establecieron, en el cerebro, la localización del área donde se
procesa el desarrollo y la comprensión del lenguaje se tiene conocimiento que
la misma es sensible a los estímulos tempranos. Vale la pena anotar que el ser
humano nace con aproximadamente 100,000,000,000 (cien mil millones) de
neuronas, que al establecer la sinapsis, es decir la interconexión entre estas,
se establece el proceso en la evolución de su propio cerebro. También es
importante anotar que las neuronas mueren, especialmente por los excesos y
desórdenes alimenticios, alcohólicos, de trabajo y estrés, entre otros factores
adversos. Sin embargo también los descubrimientos más recientes dan cuenta de
la regeneración de las neuronas muertas a través de la conversión de células en
neuronas, sumado esto, a una alimentación sana, ejercicio físico, ejercicio
intelectual y actividades cognitivas, que permitirán mantener un cerebro sano y
optimizar el desarrollo de la comunicación individual.
La importancia de
esta información radica en que los procesos neuronales cognitivos son los que
nos permiten la optimización de la percepción, comprensión, razonamiento,
atención, discernimiento, abstracción, memoria, orientación, lenguaje, praxias,
gnosias, congnición social y habilidades visoespaciales, entre muchas otras;
que indudablemente son mejor desarrolladas y utilizadas por quienes se
convierten en mejores comunicadores.
Explicado este
punto, es importante saber, que si para alcanzar un buen nivel de comunicación
y muchísimas cosas más, necesitamos el grado óptimo de desarrollo de las
neuronas, hay que hacer énfasis en algunas de las actividades intelectuales que
permiten el desarrollo de las mismas, aquí algunos ejemplos básicos: Al llegar a un lugar, hacer una visión
de 180 grados, de hombro a hombro, tratar de asimilar toda la información
visual, auditiva y sensorial posible, cerrar los ojos y recrearla mentalmente,
luego abrirlos y ver si todo lo que percibimos forma parte de ese contexto o
nos falta algo. Aquí desarrollamos actividad de congnición social y
visoespaciales, es decir la capacidad de percibir e interactuar en el ambiente
social y la capacidad de reproducir mentalmente ese entorno.
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Algunas veces estamos tan acostumbrados
a nuestras rutinas, que perdemos la capacidad de descubrir pequeños detalles en
las cosas de todos los días, por ejemplo, cuando comemos una manzana, nos la
llevamos a la boca como un acto natural, casi involuntario, en modo automático,
esto sería una praxia ideomotora, sin embargo, si nos detenemos por un instante
podríamos redescubrir la sensación de su corteza en nuestras manos, su intenso
color tratando de descubrir sus más finos pliegues, su interior al morderlo,
como exprimimos ese sabor de sus fibras y luego observar el proceso de
oxidación que precede a la parte que no nos hemos comido; así con esta acción
tan sencilla, desarrollamos la percepción, la atención, la imaginación y el
discernimiento.
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Otro ejercicio que nos recuerda el
viejo refrán de “más vale escuchar que hablar” o aquel otro que nos recordaban
las abuelitas “Por eso tenemos dos orejas y una sola boca, para escuchar más
que hablar”, lo podemos aplicar en un ejercicio auditivo, cuando te encuentres
en una locación exterior, procura escuchar hasta los más mínimos sonidos y
razónalos, identifícalos, sepáralos de los demás sonidos, une tu mente a ese
único sonido. Cuando te encuentres en un escenario compartiendo una
conferencia, verás cuan útil te habrá sido este ejercicio. Aquí desarrollamos
las gnosias auditivas, abstracción y orientación. Date la oportunidad de
descubrir experiencias sonoras, varía tus sugerencias musicales
predeterminadas, lánzate a conocer sonidos diferentes, para esto en internet
puedes encontrar toda una selección de emisoras musicales de géneros muy
diversos.
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Los ejemplos anteriores son ligeros y
de fácil aplicación, sin embargo algunos otros requieren mayor disciplina,
constancia y voluntad, como la lectura, el ajedrez, memorización, planificación
y proyección, entre otras.


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