Escrito por JuanFraGt
En los seminarios, talleres y conferencias que comparto, hay un denominador común entre quienes alcanzan objetivos y quienes se mantienen en una vida sin realizaciones: la programación mental que poseen.
Se que es increíble, pero hay personas que mantienen una actitud ante la vida, por la formación inicial que recibieron en casa, en la escuela o en su primer trabajo, que casi siempre ha sido una programación mental equivocada. Y no porque quienes se las introdujeron en la mente quisieran hacerles daño, sino simplemente, porque ellos a su vez es lo que recibieron. Esta programación mental los mantiene en el retraso, las limitaciones, la escasez, la falta de resultados, relaciones interpersonales fracasadas, mediocridad, enfermedad, tristeza y pobreza, entre otras cosas.
Cómo se conforma la programación mental
Por ende, la programación mental es la suma de una serie de valores, principios, creencias, tabúes, miedos, limitaciones, emociones, experiencias, etc., que ha sido transferida de generación en generación, de familia a familia, de individuo a individuo; siendo ésta la que perfila las acciones que encaminan a muchas personas a actuar como lo hacen y a tener los resultados que tienen. ¿Difícil de entender? No. ¿Difícil de modificar? Si.
Resulta que una persona que ha mantenido una conducta correcta o no, durante su infancia, juventud o madurez, al decirle que debe modificarla, es un reto. No hay quien de buena gana, al principio, trate de cambiar por voluntad propia, salvo contados casos, pero que afortunadamente van en aumento, por el contrario hay más personas que desean seguir siendo quienes son, aun a costa de malos resultados en casi todas las áreas de sus vidas. Si le dices a una persona que transformando su programación mental puede tener mejores resultados en su vida, primero, no te creerá, te esquivará, te confrontará y tomará distancia de ti, con tal de mantener su propia conducta.
Cambiar la programación mental, que nos limita, que hemos mantenido durante muchos años, no es tarea fácil, requiere compromiso y constancia, pero los resultados de hacer ese cambio, son esplendidos, maravillosos, sorprendentes. Es abrirte a una serie de posibilidades increíbles, que están al alcance de tu mano, que siempre han estado allí, pero que han esperado tan sólo tu decisión de cambiar.
El primer paso que recomiendo en los talleres es, tomar una hoja de papel en blanco y escribir en ella los logros alcanzados en los recientes 3 años, en el área personal y familiar, profesional y emprendimientos, estudios y finanzas.
Los perdedores
Los resultados me demuestran que en algunas personas la programación mental ha jugado en su contra, mientras que en otros ha sido decisiva para sus logros. Quienes en esos 3 años (1095 días aproximadamente) no han tenido éxito en ninguna de esas áreas necesitan urgentemente modificar esa programación, anularla completamente, porque a algunos los ha hecho personas indeseables para sus familias, trabajadores no confiables en sus oficinas, malos socios de empresa, faltos de capacitación y regularmente personas insolventes económicamente. ¿Ante este panorama, quién no desea cambiar? Pero por difícil que resulte de creer hay personas que prefieren vivir así a transformar su programación mental.
Los ganadores
Por otra parte están los realizadores, a pesar de la mentalidad mal programada, son quienes se esforzaron a pesar de las adversidades y si han conseguido éxito en sus vidas, realizados como padres, hermanos, hijos, esposos, poseen un circulo familiar que los reconforta y nutre constantemente de estímulos que los empujan a ser mejores en todo sentido, que en el área profesional se han realizado como excelentes trabajadores o bien exitosos emprendedores con buenos resultados, continúan capacitándose constantemente y tienen logros académicos y han hecho de su vida financiera un valuarte personal y familiar que les ha permitido construir verdaderos imperios.
Por sobre todas las cosas, la programación mental, debe ser considerada en la actualidad, como parte de esa responsabilidad personal que merece una evaluación profunda, porque de allí depende la calidad de seres humanos que seamos, hay que recordar que somos humanos modificables mentalmente, nadie nos ata a una programación, somos nosotros quienes la aceptamos con base en nuestras creencias, por tanto somos modificables y autosuperables.
En una era de tan rápido crecimiento evolutivo en nuestro entorno tecnológico, debemos estar a la altura de las circunstancias y "desprogramarnos" de esas programaciones erróneas y aspirar a libertad total de nuestro ser para alcanzar un nivel superior.
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Deseo que seas muy prosperado.
Juan Francisco Rodríguez
Twitter: @JuanFraGt
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