Del escritorio de JuanFra Rodríguez
En los recientes años, hemos visto cómo cambia el mercado, donde ahora gana más, el que ofrece más en todo sentido; más calidad, mejor servicio, más producto, más variedad, etc.
Es por eso que el pago adicional como “propina” ha quedado en desuso, las empresas saben que hacer bien su trabajo y aun brindar la “milla adicional” como reza la Sagrada Escritura, no significa que el cliente deba pagar más por un trabajo bien hecho, como debe ser, no solamente por el cliente, sino, por la empresa misma.
¿Debe, una persona, pagar dinero adicional, porque otra persona, hizo su trabajo? Por supuesto que no. Porque ya ha pagado por aquello, sin embargo, queda la voluntad de las personas, que consideran, como en la vieja escuela, donde no era común el buen servicio, tenía que reconocerse el servicio de calidad. Y esto no significa que no sea reconocido, sino qué, con la actual competencia por los mismos mercados, siempre ganará aquella empresa que brinde, el mejor servicio, la más alta calidad, garantía y respaldo, junto a un mayor nivel de profesionalismo y satisfacción para el cliente o usuario.
Esta ha sido una de las consideraciones iniciales al escribir este artículo. Primero porque, de ser así, todos los que hacemos un excelente trabajo, tendríamos un sobre ingreso, por hacer algo por lo que ya fuimos contratados y pagados para realizarlo.
Esta aplicación sólo cabe para aquellos que en el desarrollo de las labores que desempeñan ya tienen un salario, bonos, bonificaciones y aguinaldo, y/o ingresos adicionales por parte de la empresa para la cual laboran. No así, para quienes de manera “voluntaria” realizan una actividad, qué por principio, si es “voluntaria”, no esperan nada a cambio.
Y es que resulta, en algunos casos, que se ha impuesto el pago de una propina por un servicio, especialmente en el área de la restaurantería, hotelería, mensajería, cuidados personales, spas, saunas, servicios a domicilio y algunos otros campos. El promedio es de un 10%, aunque también los hay de 12% o 15% sobre el total consumido o el servicio adquirido, algo así como un diezmo religioso. También te “sugieren” que ese 10% es tan sólo la base, así que podrías dejar hasta el doble.
Nada más erróneo en la actualidad, porque lo que menos esperas, que el hecho de ser bien servido, te signifique pagar más, incluso en algunos casos, la atención es pésima y aun así te solicitan ese 10% adicional, y quiero remarcar “adicional”, sobre el pago regular de los impuestos, el consumo y en algunos casos el pago de parqueo. ¡Esto es una barbaridad! las empresas que aplican esto, que se vayan despidiendo del mercado; porque siempre habrá otro competidor, que no solicitara la “propina” y su servicio será mejor, ese competidor se está garantizando la clientela.
Y qué decir, de los casos en los que pagas con tarjeta de crédito o débito y sin consultarte, te suman ese porcentaje y hasta que te dan el recibo te das cuenta, porque en la factura no viene incluida la cantidad total, sino, solamente el verdadero consumo. Cuando has caído en cuenta, el mesero, cobrador, mensajero, etc., se retira sin darte explicación, y cuando están haciendo la gestión de cobro y tu te niegas a hacer el pago, (excepto en aquellos países donde es obligatorio) espera la mirada de pocos amigos que te hará el cobrador, como si fueras tú quien le está robando.
Por eso debemos de recordar, uno de los principios que he compartido en mis seminarios de Satisfacción al Cliente: “Una clientela satisfecha, regresará más veces a tu negocio y te dejará mucho más que una simple propina.” En otras palabras, si cobras la propina, ese cliente, podría ser la primera y última vez que te visita.
Las buenas empresas siempre irán más allá de tus expectativas.
Por favor, comparte este artículo.
Deseo que seas muy prosperado.
Juan Francisco Rodríguez
Twitter: @JuanFraGt
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